fondue de queso
Queso fundido y trocitos de pan. Los trocitos de pan espetan en un tenedor para fondue y se sumergen en el queso fundido, servido en el así llamado caquelon (olla cerámica).
Raclette
Queso fundidoservido con "Gschwellti" (patatas cocidas sin pelar), pepinos y cebollas de vinagre así como frutas de mostaza.
Älplermagronen
una especie de gratinado de patatas, macarones, queso, nata y cebollas. Y con una guarnición que no debe olvidarse: manzanas tamizadas.
Rösti
una especie de tortilla plana, freída en mantequilla o grasa caliente en un sartén, que consiste en patatas hervidas (Gschwellti) o crudas, fijadas entre sí por medio del almidón contenido en las patatas.
Birchermüesli
Desarrollado alrededor de 1900 por el médico suizo Maximilian Oskar Bircher-Brenner que consiste de copos de avena, zumo de limón, leche condensada, manzanas ralladas, avellanas o almendras.
Chocolate suizo
El chocolate llegó en el curso del siglo XVI a Europa. A más tardar en el siglo XVII se conoció y produjo en Suiza. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, el chocolate suizo comenzó a adquirir fama en el extranjero. Ello está estrechamente relacionado con el
invento del chocolate de leche por Daniel Peter así como por el invento del
concheo de chocolate (chocolate fondant) por Rodolphe Lindt. Suiza no sólo exportaba chocolate sino también chocolateros, cuyos nombres se conocen aún hoy en día: los hermanos
Josty que abrieron en Berlín su famosa tienda de chocolates o bien
Salomon Wolf y
Tobias Bérangerque explotaban en San Petersburgo el famoso
Café Chinois. Los hermanos
Cloetta abrieron fábricas de chocolate en Escandinavia, ,
Karl Fazer inauguró la primera confitería en Helsinki – de ésta nació más tarde la marca
Cloetta-Fazer. Incluso el chocolate belga tiene raíces suizos: Jean
Neuhaus abrió en Bruselas una confitería y su hijo Frédéric inventó en 1912 el confité relleno de chocolate. Para más información sobre el chocolate suizo consulte el sitio de la asociación
Verbands Schweizerischer Schokoladefabrikanten.
Queso suizo
Podría emprenderse con facilidad una vuelta por toda Suiza viajando de una quesería a otra. Cada paisaje y cada región del país tiene sus propias variedades de queso – es increíble que variedad puede fabricarse de un solo producto básico, ¡la buena leche de Suiza! Etwa der schmelzend-weiche
Vacherin. El aromático queso
Appenzeller. El queso fresco
Sbrinz. El queso perforado
Emmentaler. El famoso queso Gruyère. O bien el queso
Tête de Moine raspado en forma de rosetones decorativos. Todos estos quesos – y otros 450 variedades de queso – convierten un fondue, un raclette y un típico almuerzo «Zvieri-Plättli» en una gran experiencia culinaria. Una auténtica mina de especialidades de queso son los puestos de venta de los campesinos y comerciantes de queso en el mercado semanal, en el que muchos quesos provienen directamente de los pastos alpinos, siendo cortados frescos. También las muchas
queserías de demostración y las bodegas de queso alpino valen la pena ser visitadas.
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